Versículo para memorizar
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”.
Mateo 26:41
Cuando nos acercamos al trono de Dios hay varios obstáculos que se presentan, muchos los hemos creado nosotros mismos, sin embargo, Dios quiere que usted ore, Satanás no, y hará todo lo posible para impedírselo; él sabe que podemos conseguir mucho más con nuestras oraciones que con nuestro trabajo. Satanás prefiere que hagas cualquier cosa, menos orar, sus principados y potestades buscan obstruir el paso de los que acuden al trono de Dios, pero no debemos temerles, ni prestarles atención pues los ángeles de Dios cuidan de nosotros: Salmos 91:11 “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.
A continuación, veremos algunas de las armas del enemigo para obstruir tu vida de oración.
PECADO
No hay ningún pecado tan pequeño que no estorbe a la oración, y quizá, transforme la misma oración en pecado si no estamos dispuestos a renunciar a este pecado, debemos confesar el pecado: “Si en mi corazón hubiese acariciado yo la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” Sal. 66:18, El pecado descubierto en el corazón y no confesado delante de Dios permanece como una barrera a la oración. Estos pecados hacen que él oculte su rostro de nosotros para no escuchar, Isaías 59:2 dice: “Pero, vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no escucharos”. Hay que tener en claro que es el pecado en nosotros y no la mala voluntad de Cristo a escuchar, lo que estorba la oración, tengamos en cuenta que el pecado, echa a perder la vida en oración, “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores: más si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye” Juan 9:31
DUDA
La falta de fe es posiblemente el mayor obstáculo a la oración. Tomás, él no creyó hasta no ver, esa es nuestra naturaleza carnal, la palabra dice que la duda es semejante a la ola del mar que es arrastrada por el viento y echada a otra parte, Dios no quiere eso para nuestras vidas, Santiago 1:7 dice “No piense, pues, este hombre, que recibirá cosa alguna del Señor”. Algunos no tienen porque no piden, otros no piden, porque no creen; es necesario que nuestras dudas desaparezcan como la niebla cuando sale el Sol.
ORGULLO
El orgullo impide la oración, porque la oración es algo que nos pone en una posición de humildad. ¡Cuán odioso debe ser el orgullo a la vista de Dios! Es Dios que nos da todas las cosas, para que disfrutemos de ellas, a Dios no le agrada la gente orgullosa: Proverbios 8:13 “…la soberbia y la arrogancia, y el mal camino y la boca perversa, aborrezco”.
El orgullo se afirma criticando a los demás, pero dejamos de juzgar cuando nos parecemos más a Jesús.
AMOR
La carencia de amor en el corazón es posiblemente el mayor obstáculo a la oración, el amor es una condición para la oración, no podemos estar mal con los hombres y bien con Dios. El espíritu de la oración es esencialmente un espíritu de amor. La intercesión es simplemente el amor en oración. Ora mejor aquel que mejor ama todas las cosas pequeñas o grandes. Dios creador fue el que nos hizo a todos Y ama también a todos por igual, ¿Podemos atrevernos a aborrecer a aquellos a quienes Dios ama? si lo hacemos no poseemos el Espíritu de Cristo, quien dijo: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”; sino que dice luego: “Para que así lleguéis a ser hijos de vuestro Padre que está en los cielos” Mateo 5: 44,45.
PERDÓN
Otro punto a considerar mencionar es el perdón Cristo nos enseñó a orar: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Mateo 6:12 Y aún dice más: “Si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” Mateo 6:15, cada oración es una oportunidad de perdonar.
Nuestro Señor va tan lejos que dice que incluso si estamos presentando nuestras ofrendas sobre el altar, y allí nos acordamos de que nuestro hermano tiene algo en contra nuestro, Dios no aceptará las ofrendas, por lo que antes hemos de reconciliarnos. Tampoco es probable que acepte las oraciones.
Cuando Job dejó de contender con sus amigos, y después de haber orado por ellos, Job 42:10, el Señor aumentó al doble todos sus bienes anteriores.
También dice la palabra: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tienes algo contra alguno, para que también vuestro Padre, el que está en los cielos, os perdone a vosotros vuestras ofensas” Marcos 11:25, No podemos, pues, hacer otra cosa que perdonar o dejar de orar. ¿De qué le beneficiará a un hombre si dedica todo el tiempo a orar, pero alberga una falta de amor en su corazón que hace imposible la oración verdadera? ¡Cómo se ríe el diablo de nosotros cuando no vemos esta verdad!
INTERRUPCIONES
El teléfono, la TV, las redes sociales, pueden llegar a ser terribles enemigos del creyente. Al orar las interrupciones de cualquier índole parecieran ser inevitables, ante tal situación podemos generar estrategias para evitar ser interrumpidos, Salmos 5:3 nos permite ver como David buscaba a Dios: “Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”; “Dios, Dios mío eres tú De madrugada te buscaré…”Salmos 63:1. Elegir el horario en que tengamos menor distracción ayudará a no interrumpir nuestra comunión con el Señor, esto puede ser de mañana, de madrugada o en el horario que tu elijas.
La privacidad también puede ser un factor que ayude a tu tiempo de intimidad con el Señor: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”. Mateo 6:6
SOMNOLENCIA
¿Cómo vencer este obstáculo? Muchos hombres de oración han batallado con este gigante, llegando al punto de empapar toallas con agua fría colocándolas sobre su cabeza como preparación para orar.
Usted puede intentar caminando, o elegir una postura que no favorezca el sueño, Dios le dará creatividad.
DISTRACCIONES MENTALES
Si tu mente comienza a divagar o tienes problemas para concentrarte, puedes derribar a ese enemigo orando en voz alta. Si las preocupaciones te abordan o las actividades del día inundan tu mente, llévalas a Dios en oración y sujeta todo pensamiento de tu mente a obedecer a Cristo como dice su palabra: “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2 Corintios 10:5
Sin importar cuales sean las circunstancias que están obstaculizando tu tiempo de oración, ponlas en manos de Dios y actúa para vencer a estos gigantes, toma tu honda, pon la piedra y derríbalo en el nombre de Jesús para experimentar una transformación en tu vida de oración.
DE LA LECCIÓN A LA ACCIÓN
Usa las estrategias para vencer a los gigantes que obstaculizan tu tiempo de intimidad con Dios, anota cuales son los distractores que más te interrumpen, elige el horario y lugar más adecuado para orar, establece las medidas que te permitan orar sin interrupciones y ponlo en práctica de inmediato.

