Versículo para Aprender
“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia”.
Daniel 10:12-13
Después de estar en oración por tres semanas, Daniel recibe la visita de un mensajero celestial enviado para responder su oración. Este pasaje muestra una guerra en el ámbito celestial, evidenciando que hay eventos que no somos capaces de observar y que revelan un conflicto entre la luz y las tinieblas, entre fuerzas satánicas y fuerzas celestiales. Este mensajero fue enviado a “causa de las palabras” de Daniel pero su camino fue obstaculizado para traer la respuesta, esto arroja un poco de luz respecto a lo que menciona el apóstol Pablo en Efesios 6:10-12 “Vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.
Quizá esto explique porque tú oración no ha recibido respuesta, o peor aún, es porque no oras. Al considerar este pasaje es evidente que la oración es una lucha espiritual todo el tiempo, eso es la oración. El apóstol Pablo nos habla claramente al respecto; él estaba luchando este tipo de batalla todo el tiempo, él nos dice Romanos 15:30 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes que me ayudéis orando por mí a Dios”, esta petición denota una solicitud Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que implica una entrega a la oración como un asunto de vida o muerte, a una oración comprometida; sin embargo, muchos de nosotros hemos hecho de la oración algo ligero o liviano, hacemos oraciones llenas de palabrería y huecas; sin entender que la verdadera oración es aquella que busca traspasar esas barreras que dan libertad al Espíritu Santo. La oración es más que lindas palabras y elocuencia, es una batalla, como dice el mensajero que visitó a Daniel: “desde el primer dia que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido. Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso”, ¿y quién era el príncipe de Persia? Se refiere a un siervo de Satanás que bloqueaba el camino para que la respuesta no llegará a Daniel, y le diera a conocer el mensaje.
Nosotros como creyentes, debemos reconocer que nuestra lucha es espiritual, una de las razones por las que nuestras reuniones de oración son tan poco efectivas es porque muchas veces sólo nos reunimos para orar con frases fabricadas sin darnos cuenta que realmente se está librando una batalla.
El creyente de hoy sigue en batalla, aunque con enemigos de una menor proporción: la pereza, el cansancio, la indiferencia, la apatía, sueño, distractores como el celular y la TV y los afanes, tomados de las manos de la autosuficiencia y el orgullo que nos llevan a vivir una vida sin consultar a Dios en oración, viviendo el día a día en franca independencia de su voluntad.
CUESTIONARIO DE APOYO
- ¿Qué enemigos estoy enfrentando que interfieren en mi tiempo de oración?
_____________________________________________________________
- ¿Qué puedo hacer para vencer con aquello que está estorbando mi comunión con Dios?
_____________________________________________________________
DE LA LECCIÓN A LA ACCIÓN
Haz una oración pidiendo a Dios que te ayude a planificar tu tiempo y vencer lo que estorba tu oración sea interna y externamente.

